Ricardo Renedo una vida y una paleta



Hace unos días en uno de esos encuentros realizados en la Capilla del Monasterio de Villanueva, esta vez musical y festivo ya que celebrábamos el cumpleaños de nuestra Amiga Dulce María Prida ella misma me presentó a un pintor que estaba preparando una exposición en la Casa de Cultura de Cangas de Onís.

Tras las breves presentaciones y teléfono en mano, mi gran sorpresa es que este señor lo que me estaba mostrando era su obra y mi reacción fue de estupor cuando me di cuenta que lo que me descubría eran oleos, no fotografías. Pensando a posteriori que iba a ser si no… Me quedé estupefacto.



Aquellos cuadros eran tan realistas que incluso daba la impresión de que se podían coger aquellos objetos que tan maravillosamente estaban pintados. Su cualidad de realzar las tres dimensiones, me dejaron perplejo. El artista al que estaba empezando a conocer se llama Ricardo Renedo.

Natural de Melque de Cercos (Segovia) su obra es de esas que no se olvidan. Perteneciente a la escuela realista de Madrid, son de esos artistas  que ya no hace falta presentación ante su dilatada obra y sus numerosas exposiciones, las cuales le han llevado a los más dispares punto de la geografía española y fuera de ella.



Amigo de escenas cotidianas, entresacadas de aquello que le rodea; bodegones extraídos de instantes mágicos donde la inspiración te la regala un determinado objeto o el aletear de un colorido Martin pescador. Paisajista sí, pero interiorista por encima de todo. Juega con sombras, reflejos, colores, y sobre todo, sus cuadros nos hacen interpretar extraordinariamente lo que nuestros ojos perciben. Bajo mi punto de vista es un hiperrealista milagroso, donde refleja aquello que durante el románico se interpretaba en piedra; nada más y nada menos que la escritura hecha óleo, pintura….historias, costumbres, objetos….. Esa conjunción te  envuelve...

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